martes, 25 de septiembre de 2012

WELCOME TO THE JUNGLE


WELCOME TO THE JUNGLE

Por Mario Roche Morales
Enlace original: http://www.elnuevodia.com/columna-welcometothejungle-1348783.html
MARIO ROCHE: ¿Cómo nos imaginamos los puertorriqueños a partir de nuestros medios?



FÉLIX JIMÉNEZ: Cuando tienes tantas herramientas para imaginar a un país, terminas no imaginándotelo. Creo que esta fragmentación mediática, tecnológicamente lubricada, disipa la imaginación.



MR: Vamos por partes, como diría Jack el destripador. ¿Qué pasa con los medios?



FJ: Me valgo de los comentarios que amigos míos, de otras latitudes, me han hecho. Los medios venden a Puerto Rico como un caos o como una víctima de algo insondable -el poder, el gobierno, la colonia-; a diario en los medios hay un monstruo que pinta este país. No tiene que ser el chupacabras, es algo sin pies ni cabeza, pero está ahí, en esta selva donde se esconde mucho.



MR: ¿Falta criterio para distinguir lo relevante?



FJ: Si tomamos la televisión como ejemplo, todo es improvisación para que el productor, el ancla y la reportera digan lo que sienten y no lo que está pasando. Las noticias de este país se trabajan como chismes de pueblo.



MR: Habrá quien diga que eso es lo que el público entiende.



FJ: Tú haces lo que tienes que hacer, la capacidad de entenderlo le toca al público. Si los medios se imaginan como derivados de lo que el público quiere o entiende, se convierten en prótesis del público. Y los medios no pueden ser prótesis, sino ser precisamente lo que hace que una persona se pueda mover por sí misma.



MR: ¿Qué oyen los puertorriqueños?



FJ: Tú te levantas, escuchas quince minutos de noticias y luego diez horas de análisis. Análisis de noticias que escuchas por primera vez a través del analista, ya sea abogado o ex político. Los periodistas están ausentes de la radio, y dentro de poco lo estarán de otros tipos de periodismo. Hemos dejado que otra gente acapare los medios de comunicación. Aunque pienso que con los periodistas que tenemos no se podrían llenar tantas horas por su falta de experiencia y de memoria histórica.



MR: ¿No será que no sabemos contar buenas historias?



FJ: Hay que contar buenas historias pero los contextos se han perdido. Para conseguir el contexto, los periodistas buscan al experto, la fuente. Pero si no tienes el contexto para preguntarle, no puedes entender y evaluar lo que el experto dice. La fuente, el periodista y el público terminan por perderse en la selva.



MR: Quizás porque la producción de contenidos no espera, el atrecho sea buscar dos o tres declaraciones, y apaga y vámonos.



FJ: Ya en los 90 yo hacía 24 hour productions. Lo que hay que entender es que si entonces se hacían cuatro noticieros en 18 horas, todos tenían que tener un elemento diferente, había que bregar con la jerarquía de la noticia y trabajar con el próximo mientras terminabas uno. Ese modelo no se dio aquí, ahora llega con la conversión mediática y se lo encargan a periodistas que no fueron entrenados para esto. Eso es lo que pasa. Pero un periodista tiene que serlo porque no puede hacer otra cosa, porque te levantas y estás oliendo el café de la noticia. Si quieres otro tipo de vida, el periodismo no es lo tuyo.



MR: ¿Crees que hay muchos que están en los medios por el glamour?



FJ: Uno que otro. Pero la mayoría entra no por la fama sino porque alguien estaba haciendo algo que tú querías hacer. Soy de una generación que se enamoró del periodismo con Watergate. Ese romance incluye la búsqueda de algo que te da una verdad, un ángulo diferente, que descubre lo que pocos sospechan. Porque para preguntar cosas que todo el mundo sabe, tenemos los ciclos de noticias de radio y televisión que son los mismos, mañana, tarde y noche.



MR: ¿Está desapareciendo el reportaje a fondo, la investigación, en el oficio?



FJ: Lo que está desapareciendo es el ánimo de los que controlan los medios de darle espacio a la gente que quiere hacerlo. El deseo está ahí. Igual que cuando yo me enamoré de lo que Woodward y Bernstein estaban haciendo con Watergate. ¿Ahora de qué tú te puedes enamorar? ¿De que Chemo Soto y Reynaldo Ríos van a buscar una gárgola en Vieques, y que a eso le dedican 25 minutos de noticias y entrevistas?



MR: Un estudio reciente decía que en Puerto Rico alrededor de 1.2 millones de personas están conectadas a Facebook. ¿Cómo ves esa apropiación tecnológica?



FJ: Tecnología es una manera de hablar sobre el futuro y creer que siempre va a ser mejor. Es una retórica. Entramos a Facebook intentando llenar nuestro vacío con tecnología, cuando ella no te ha prometido nada más que la espera del futuro. Si pasas ocho horas en Facebook ¿qué tiempo tienes para buscar? En Facebook tú no buscas, en Facebook tú encuentras, compartes, decides, firmas cosas. Es un entertainment device, en el que tú te sientes el gran tirano porque puedes decidir con quién te alías y con quién no. No es un shortcut al paraíso ni al futuro sino un gran escondite en la selva que te permite engañar a todo el mundo, todo el tiempo, para que piensen que estoy haciendo cosas que no estoy haciendo. Y en esa tiranía estamos. ¿Qué va a pasar después? Eso no te lo puedo decir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario